Algunos apuntes sobre el TAV









El miércoles 17 de mayo la CUP Tudela/Tutera organizó una charla informativa sobre el TAV, impartida por el profesor de la UPV David Hoyos y presentada por Sustrai Erakuntza. También colaboraron los sindicatos ELA y LAB.


El objetivo era presentar un análisis transdisciplinar del proyecto de red ferroviaria de alta velocidad, y su justificación económica, medioambiental y social, asuntos en los que ninguna administración profundiza cuando trata de vendernos este proyecto. Una infraestructura tan carisisima de construir y de mantener, que solo sirve para pasajeros (ya que es incompatible con las mercancías), no puede justificarse para transportar a menos del 1% de la población (dato referido a la futura Y vasca).


El TAV nos aísla, con él se acaba el tren social de cercanías que sí usamos en los pueblos y ciudades pequeñas. Solo sirve para viajar entre grandes ciudades sin apenas paradas, ya que si hace paradas intermedias deja de ser de alta velocidad.


El impacto y el retorno económico del TAV en la zona termina en el momento que acaba su construcción, a partir de ahí su explotación es una ruina económica que debe sostenerse desde el estado a traves de ADIF (deuda estimada de 17.000 millones por ahora).
Solo dos lineas en España podrian estar justificadas sobre todo por uso social, Madrid-Sevilla y Madrid-Barcelona. El resto de las lineas de alta velocidad en España son deficitarias tanto económica como socialmente. Una barbaridad basada más en decisiones políticas que en necesidades reales.


Esta burbuja de casi 3.000 kims de TAV en España (2º pais del mundo tras China) esta sobredimensionada según la Fundación Española de Economía Aplicada (FEDEA), ya que tenemos también el menor indice de pasajeros por km de TAV.


Una consecuencia para abaratar el gran coste de un billete del TAV ha sido el encarecer en los últimos años el precio de los billetes de las lineas tradicionales, penalizándolas sin tener la culpa.


Medioambientalmente es muy dificil de justificar tanto en su construcción, como en su consumo energético desorbitado.


El estado de bienestar y el TAV son vasos comunicantes. Y el gobierno es el responsable de controlar esos vasos. Para construir y mantener esta carísima y deficitaria infraestructura se usan recursos financieros que no podrán ir a educación, sanidad, justicia, seguridad social, etc.


La máxima de un buen gestor debe ser buscar lo mejor para la mayoría de la población; optimizar los recursos económicos, energéticos y medioambientales en pos de la mayor rentabilidad social posible, y el TAV es todo lo contrario.


Los que apoyan el TAV dicen muchas frases grandilocuentes, pero no entran en el detalle, ni aceptan abrir mesas a la participación pública, ni explican con rigor la realidad de los datos, ni los enormes aumentos de lo presupuestado inicialmente.



CUP Tudela / Tutera

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