ELA alerta sobre la precariedad del empleo en la Ribera











Tal y como señala Noticias de Navarra, “La situación de las personas en paro es totalmente insostenible, mientras que el empleo que se genera en la Ribera es cada vez más precario y sin empleo y sin salarios no hay futuro para esta zona de Navarra”. Así de contundentes se mostraron los representantes de ELA, Iñaki Zabaleta e Íñigo Campo, a la hora de analizar los datos de paro del último año, puesto que, aunque indican que se ha reducido, “siguen siendo nefastos”. En la actualidad, hay 8.743 personas inscritas en el Servicio Navarro de Empleo de Tudela y Lodosa, lo que equivale al 21,5% del total de la comunidad. “La evolución del paro muestra que ha disminuido en los últimos años. Pero su reducción no significa que se cree empleo a ese mismo ritmo, y mucho menos que los contratos que se generan sean de calidad”, explicó Zabaleta, que justificó el descenso del paro en que cada vez más gente opta por emigrar. “El saldo migratorio de la Ribera muestra una gran pérdida de población los últimos años”, apuntó antes de añadir que, además, “hay muchos parados de larga duración que no cobran ningún tipo de prestación, lo que provoca que muchas de ellas no es inscriban en el SEPE por la falta de prestaciones”.

La situación social y del empleo que se vive en la Ribera sigue siendo “alarmante”, según Campo, que denunció que “las empresas están aprovechando la situación de las personas en paro para hacer contrataciones totalmente precarias y cercanas a la esclavitud. Con tantas personas sin cobrar ninguna prestación por desempleo, y con las cuantías de las prestaciones sociales por los suelos, las empresa están aprovechando para pagar incluso 5 euros la hora de trabajo”. En la Ribera estas condiciones de precariedad se aprecian prácticamente en todo los sectores. En el de servicios, según ELA, “uno de los grandes problemas es la estatalización, se están aplicando convenios de ámbito estatal en lugar de los de Navarra, lo que supone un empeoramiento de las condiciones”. Además, criticaron que en determinadas actividades del sector “se ha constatado que se han reducido jornadas a las plantillas y, aunque esto no supone un aumento en los números de desempleo, si ha propiciado menos ingresos en las familias”.

El empleo público también es cada vez más precario. En este sentido, subrayaron que la eventualidad es un gran problema en la administración foral. “El hospital Reina Sofía y la rotación de personal en los ambulatorios y en los colegios son buen ejemplo de la precariedad con la que se trabaja, lo que conlleva el deterioro del servicio. La profesionalidad de las personas que trabajan en lo público es lo único que está haciendo que el problema no sea todavía mucho mayor”. En las administraciones municipales el principal problema es la “externalización o privatización de algunos servicios, sin más criterio que el económico, lo que conlleva precariedad, empeoramiento de las condiciones laborales y, por último, despidos”. En la industria la situación no es mejor, puesto que la realidad demuestra que no se genera empleo y que las condiciones laborales son cada vez peores. En este sentido, denunciaron la situación de la industria conservera. “El carácter estacional de gran parte de estos empleos y que cada vez las campañas son más cortas tiene un impacto negativo en los ingresos y en las condiciones laborales de las trabajadores con contratos fijos discontinuos y otros eventuales, donde las mujeres y las personas migrantes son la gran mayoría”, concluyó Campo.

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