El milagro corellano del BM La Merced











En una sociedad en la que el fútbol es protagonista indiscutible del deporte, sorprende ver cómo cada año se las ingenian en Corella para seguir sacando equipos de balonmano con la misma ilusión y ganas que en sus comienzos. Todo tiene una explicación y es el gran trabajo que realizan para que los jóvenes de Corella y de la zona tengan más opciones de practicar otros deportes que no sean el fútbol. “Desde el GDM La Merced aportamos una segunda opción para practicar deporte en masculino y la primera opción en femenino, junto con el atletismo”, nos cuenta Diego Moreno, coordinador y entrenador del GDM La Merced.

El balonmano en Corella se lleva practicando de forma ininterrumpida desde finales de los 90, comenzando con un equipo de infantil. “Hubo jugadoras que incluso llegaron a ir con la selección”, rememora Paco del Campo, uno de los principales artífices de que el el balonmano en Corella haya alcanzado cotas tan importantes.

Tras ese primer equipo de infantil se fueron añadiendo nuevos conjuntos de diferentes categorías y en el 2002 fundaron el Grupo Deportivo Mixto La Merced. Siempre ha sido un club fundamentalmente de base y en la actualidad tienen dos equipos femeninos de alevines, un equipo masculino de infantil, otro femenino de infantil y dos equipos de cadete, uno femenino y otro masculino. “Este año no hay equipo senior porque muchos jugadores se han marchado a la universidad y además resulta muy caro”, lamenta Del Campo.

Desde el propio club reconocen que una de sus facetas más importantes es la integración. “El balonmano en Corella tiene fundamentalmente una función integradora en el sentido de que admite y trata de tener jugadores tanto oriundos de aquí, como gente que ha venido de otras partes, y creemos que es una función fundamental para los chavales”, comenta Paco Del Campo. “También tenemos la función de que la gente practique deporte, que sepan ganar y perder y que tenga una buena educación deportiva y una proyección personal”, añade. En la misma posición se alinea Diego Moreno. “Lo primero de todo que queremos aportar es educación y respeto y luego que los jugadores disfruten y aprendan balonmano”.

El nivel del club es muy bueno en femenino y más bajo en masculino. “En femenino empezamos desde alevínes y el equipo A está entre los mejores de Navarra, mientras que en masculino suelen ocupar las últimas posiciones, no podemos competir contra un Anaitasuna, un Lagunak, un Beti Onak… es muy difícil”, explica Del Campo. A lo que hay que añadir a su vez que él es el único entrenador titulado del club, el resto son exjugadores. “Es un hándicap importante porque para tener un nivel faltan buenos entrenadores, sobre todo en las categorías inferiores”.

Desplazamientos
En la actualidad, en la Ribera existen únicamente equipos en Tudela, Andosilla y Corella, lo que supone desplazarse cada dos fines de semanas hasta Pamplona o su comarca. “Hay que agradecer que estén los Juegos Deportivos, que te ofrecen la posibilidad de desplazarte en autobuses en vez de con los coches propios; si alguna vez desapareciesen sería la muerte deportiva de los pueblos que están fuera de la Cuenca de Pamplona”, indica Del Campo.

Un deporte poco conocido en su práctica, pero que engancha a quienes comienzan a coger el balón entre sus manos. “No había jugado nunca, probé a ver y me gustó mucho”, relata Alberto Sesma, exjugador y actual entrenador del infantil masculino. “Mientras he podido, he estado jugando y este año que no pudimos sacar equipo me propusieron estar de entrenador y, aunque al principio me costó, ahora le he cogido el gustillo”, admite.
Una vida dedicada al balonmano de Corella.

De todas las personas que han están involucradas con el balonmano de la ciudad destaca Paco Del Campo, fundador del GDM La Merced y quien, además, el pasado mes de noviembre recibió en Pamplona la Medalla de Plata al mérito deportivo por llevar 39 años practicando el deporte con los chavales. “Para mí fue una satisfacción porque además pude ir acompañado de mi hija, de mi mujer y de mi madre, que se había quedado viuda unos días antes; recibir aquel premio fue muy bonito”, comenta Del Campo.

Vía: Plaza Nueva

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