El Hospital Reina Sofía de Tudela intervendrá las fracturas de cadera en un plazo de 24-48 horas











El Hospital Reina Sofía de Tudela intervendrá las fracturas de cadera en un plazo de 24-48 horas desde que se producen.

Así lo ha dado a conocer este viernes el coordinador de la nueva Unidad de Ortogeriatría, Pablo Díaz de Rada, en un acto al que ha asistido el consejero de Salud del Gobierno de Navarra, Fernando Domínguez, el gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, Óscar Moracho, el gerente del área de Salud de Tudela, José Ramón Mora, la directora médica del Hospital, Olga Sanz, y el Jefe de Servicio de Traumatología, Javier Catalán, entre otros.

La unidad, innovadora desde el punto de vista organizativo, tiene como misión disminuir la morbimortalidad y mejorar la recuperación funcional de estos pacientes. Además, busca reducir la frecuencia de eventos adversos debidos a la hospitalización prolongada y a la instrumentación, explica el Ejecutivo foral en una nota.

Para ello, se cuenta con el apoyo de equipos formados por profesionales de diferentes especialidades que van a tratar al paciente desde la etapas preoperatoria, quirúrgica y post-operatoria hasta el alta médica y posterior rehabilitación integral. A la hora de conseguir estos objetivos, se considera clave la inmediatez en la intervención quirúrgica, en las primeras 24-48 horas, reducir el tiempo de ingreso hospitalario, alta y rehabilitación precoz y la continuidad de los cuidados en domicilio y sociosanitarios.

Actualmente, la asistencia a los pacientes con fracturas de cadera, que en 2016 alcanzaron la cifra de 150 en el área de Tudela, generalmente con edades por encima de 65 años, se contempla bajo un punto de vista multidisciplinario, ya que no queda reducida solamente al tratamiento local de la fractura (quirúrgico), sino también a todas las actuaciones desde el mismo momento de la caída, y que comprenden las llevadas a cabo durante las fases de emergencia y urgencia, pasando por el tratamiento médico de la fase aguda, la recuperación funcional y los cuidados continuados y de rehabilitación, tanto hospitalarios como a domicilio y en los diferentes centros residenciales.

Los procesos de fractura de cadera constituyen la primera fase de implantación de la Unidad. Una segunda fase contempla los procesos de prótesis de cadera y de rodilla. La implantación concluirá con los procesos relacionados con otras fracturas del anciano, procesos relacionados con problemas osteoporóticos y otras patologías con necesidad de atención multisectorial que se vayan definiendo.

La Unidad de Ortogeriatría está compuesta, actualmente, por los siguientes profesionales: María Aranzazu Artazcoz; Marian Calvo; José Javier Catalán; Teresa Cisneros; Marta de Irizar; Aitziber Echeverría; Lucas Eza; Maite Fauste; María González; Fabiola Hueso, Ana Carmen Jaso; Sonia Litago; María Lorente; Roberto Lorente; María Alejandra Lumbreras; Elena Pérez; Jon Ros; María Sanz; Tere Puras; Montserrat Torres y Pablo Díaz de Rada. Además, colaboran en el circuito de fractura de cadera, Teresa Villar, Carmen Zubieta, Mercedes Les, María Ángeles Larrambe, Sara Pinilla, Puy Zaratiegui y Dolores Azcárate.

De igual modo, se ha creado una comisión multidisciplinar que integra a profesionales de Traumatología, Geriatría, Anestesia, Medicina Interna, Radiología, Laboratorio, Enfermería, Atención Primaria, Rehabilitación y Fisioterapia, Trabajo Social, Hospitalización a domicilio y, como soporte en provisión de cuidados de media estancia, se cuenta además con la Clínica San Juan de Dios.

LAS FRACTURAS DE CADERA COMO RETO ASISTENCIAL

Las fracturas de cadera en personas ancianas representan, hoy día, un "grave problema sanitario" debido al aumento exponencial que tales fracturas han experimentado durante los últimos años.

En España en 2016 se ha han producido más de 60.000 fracturas de este tipo y se prevé que este número siga ascendiendo como consecuencia del aumento de la esperanza de vida de la población.

Desde el punto de vista de la gestión hospitalaria, las fracturas de cadera son un reto importante, ya que suponen una ocupación de entre el 20 y el 23% del aforo de los servicios, con unos pacientes de complejidad clínica elevada, que consumen recursos multidisciplinarios y con problemas sociales para el alta hospitalaria.

Vía: Noticias

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