Los problemas del polideportivo Ciudad de Tudela al descubierto





Si algo te tuerce el día es que se te rompa la caldera. Y a Tudela, que no le dio importancia durante varias legislaturas al mantenimiento periódico de la suya, le ha pasado. Así lo constatan las conclusiones del desolador informe técnico encargado por el actual Ayuntamiento para valorar el estado de conservación del edificio en el que se bate el cobre en Primera División el Aspil-Vidal Ribera Navarra, con el beneplácito de una Liga Nacional de Fútbol Sala que va dando prórrogas al manifiesto incumplimiento de la normativa por parte de las instalaciones del polideportivo Ciudad de Tudela, al que la afición, con motivo de los partidos del play off de ascenso a Primera, bautizó como la Caldera. En su buena fe, la de la Liga, se ha depositado la continuidad del juego en la categoría de oro, aunque las inspecciones técnicas, ya al margen de lo deportivo, arrojan una realidad: en el edificio, cuya valoración final es “favorable”, habría que acometer, “con la mayor brevedad” obras que, incluyendo la rehabilitación de la cimentación, son necesarias para que se evite la situación de “peligro inminente” que actualmente no existe, pero que se cita en el informe y se condiciona a una pronta realización de los trabajos de mejora y rehabilitación. Y, lo más preocupante, tanto en las instalaciones como en la cimentación se observan “deficiencias e indicios que pueden llegar a comprometer la seguridad de usuarios y edificación”.

LAS INSTALACIONES La calefacción del polideportivo Ciudad de Tudela incumple normativas como la de las distancias mínimas entre el depósito de gasoil y el foco de calor más cercano (la caldera) en el mismo habitáculo. Así lo aprecia el informe técnico que también alerta sobre el más que cuestionable estado de la fontanería y de la ausencia de los necesarios aseos accesibles.

En cuanto al contador de agua, es el mismo para polideportivo y piscinas, lo que impide detectar posibles fugas en cualquiera de los dos edificios o realizar labores de mantenimiento de forma sectorizada y selectiva. Las irregularidades continúan en el apartado de ventilación ya que en los vestuarios Sur “no se producen renovaciones de aire en las duchas”, que sufren obstrucciones. Todo ello deriva en humedades por condensación que, debido a la falta de corrientes de aire, deterioran acabados y producen moho (el informe certifica su presencia). Por todo ello, se aconseja “realizar una limpieza de conductos o, incluso, ampliarlos”, y ventilar habitáculos.

Como observaciones puntuales, el estudio llega a detectar en un conducto de ventilación “una rejilla destrozada” y la tubería llena de hojas, ramas e, incluso, piedras, con el consiguiente riesgo de obstrucción de conductos.

Finalmente, el centro ni siquiera dispone de alarma de evacuación de instalaciones, solo de seguridad antirrobos; aunque sí que cuenta con planos de evacuación. Por todo ello, el informe concluye en este apartado, con un valoración “desfavorable”.

CIMENTACIÓN Del reconocimiento e inspección visual sobre los elementos de cimentación del polideportivo Ciudad de Tudela, así como del entorno de influencia de este extremo, el informe “sí observa deficiencias que pueden comprometer la seguridad y salubridad de la edificación y de las personas”. En este sentido, “se han apreciado indicios de daños o procesos de deterioro que pudieran significar un riesgo potencial” y que están relacionados con la existencia de un socavón bajo la solera de cimentación del inmueble, es decir, que en estos momentos la estructura “no apoya sobre firme” y el deterioro de estructura en la zona de cimentación implica también a elementos estructurales del edificio, en los que se aprecia “un avanzado estado de degradación”.

Esta inestabilidad del terreno sobre el que se asienta el polideportivo, en un talud, ha provocado “desperfectos en el muro y estructura del forjado”, lo que agrava el “encharcamiento” en la solera de la fachada Este, que acaba filtrando y comprometiendo, más si cabe, a la cimentación.

FAVORABLES

Estructura. El reconocimiento técnico es menos duro, ya que no compromete a ni a la seguridad ni a la salubridad del edificio, pero no obvia “las deficiencias, daños o procesos de deterioro” a los que está expuesto, ni las grietas y humedades en el frontón, en la estructura de las escaleras de acceso al graderío y en muros de apoyo.

Fachadas. Los muros de cerramiento del frontón acaparan la atención de la inspección. Las grietas, que a pesar de arreglarse se siguen manifestando, hacen necesario un seguimiento y reparaciones, de la misma forma que las planchas metálicas.

Cubierta y azotea. El aspecto más destacado, que “no se ha podido -apunta el informe- llevar a cabo en su totalidad”, es el que afecta a los desperfectos en las planchas sobre las que rozan ramales de un gran árbol del que se recomienda retirar, ya que “no se puede garantizar el estado de las raíces ni su estabilidad”.

Vía; Noticias

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