La Cartilla Foral del cronista Hermilio de Olóriz

HIMNO A LOS FUEROS DE C. ROSÁENZ



ANTE las barbaridades que hemos tenido que ver estos últimos días en frases publicadas y atribuidas al Sr. Del Burgo sobre Navarra, los Fueros y el Carlismo, pensamos que no cabe otra respuesta mas adecuada que leerle la Cartilla Foral.

La Cartilla Foral del cronista Hermilio de Olóriz apareció en el marco de la memorable contestación popular contra la pretensión del Gobierno Central de limitar de nuevo los Fueros de Navarra a finales del siglo XIX.

Sus impulsores pidieron que fuera de lectura obligatoria en las escuelas y con ella deseaban difundir entre los más jóvenes el pasado glorioso de nuestra autonomía, de unos derechos históricos que ya habían sido recortados en 1512, tras la conquista de Navarra por Castilla, y en 1841 y 1876, como castigo por las insurrecciones carlistas.

Olóriz, que también era poeta, escribió la letra del Himno a los Fueros compuesto por el músico riojano pero asentado en Bilbao Cipriano Rosáenz, abuelo de Tomás Martorell Rosáenz, uno de los más destacados carlistas que ha tenido Navarra.

Como la Cartilla Foral, el Himno a los Fueros ensalzaba las libertades de que siempre ha disfrutado el Antiguo Reino y que, hoy, de nuevo, se hallan en peligro por la política uniformadora del Gobierno Central. El Gobierno Foral, supeditado por su alianza con el Partido Popular, no ha aprovechado la ocasión del centenario del Monumento a los Fueros para divulgar ambas piezas, por lo que, ante esta grave dejación, el Partido Carlista ha tomado la iniciativa de ofrecerlas de nuevo a todos los navarros.


Cartilla Foral de Hermilio de Olóriz
Navarra y la nación española


¿Navarra formó siempre parte de la nación española?

No, señor.

¿Qué era antiguamente Navarra?
Un reino independiente.

¿Cuándo se unió a España?
El año 1512.

¿De qué manera tuvo lugar la unión?
Por medio de un Pacto.

¿Y qué se estableció en él?
Que España respetaría siempre y sin empeorarlos los Fueros del Reino de Navarra.

¿A qué da usted el nombre de Fueros?
A las leyes por que nuestro país se regía.

¿Y esas leyes le reportaban algún beneficio?
Sí, señor; el mantener viva su independencia.

No comprendo, ¿cómo podía ser independiente, formando parte de España?
El Reino de Navarra era independiente, porque no tenía de común con España más que la unidad del Rey.

¿De modo que España nunca imperó en Navarra?
Nunca; Navarra sólo debía obediencia a los acuerdos emanados de sus Cortes.

¿En qué asuntos entendían las Cortes de Navarra?
En todos los que interesaban al Reino; y especialmente en hacer leyes y establecer tributos.

¿Según esto, la legislación española no tenía fuerza de obligar a Navarra?
No, señor.

¿Qué contribuciones pagaba a España el Reino de Navarra?
Ninguna.

¿Y al Rey?
Una tan solo, el donativo voluntario.

¿POR qué llama usted voluntario a ese tributo?
Porque su pago y cuantía quedaban a disposición de nuestras Cortes.

¿De modo que en épocas de penuria sería menor el donativo?
Ciertamente.

¿Cuándo votaban las Cortes el donativo voluntario? Después de haber ventilado todos los asuntos que interesaban a Navarra, porque en Navarra antes que el Rey era la Patria.

¿Y podía el Rey alterar los acuerdos de las Cortes?
De ninguna manera; esto hubiera constituido un grave contrafuero, y el Rey juraba mantener sin quebranto los Fueros del Reino de Navarra en el acto de Coronación.

¿Era condición indispensable el jurar los Fueros para ser Rey de Navarra?
Absolutamente indispensable.

¿Y si el Rey hubiera faltado al juramento?
En tal caso, Navarra no estaba obligada a obedecerle.

Tribunales de justicia y servicio militar

¿Qué otro Fuero importante tenía este Reino?
El de poseer Tribunales de Justicia propios.

¿Pero habría fuera de Navarra un Tribunal Supremo, al que recurrir en alzada?
No, señor; todas las causas fenecían en los Tribunales navarros; ahorrábase de este modo gastos a los litigantes, y se les daba al propio tiempo la seguridad de ser juzgados con arreglo a la legislación del país.

¿Recuerda usted alguna otra ley digna de ser mencionada?
Sí, señor; la ley del servicio militar.

¿Qué disponía esa ley?
Que Navarra no diera soldados en tiempo de paz.

¿Y en tiempo de guerra?
Sólo cuando el enemigo hubiese invadido el territorio navarro.

¿Llegado este caso, quiénes estaban obligados a tomar las armas?
Todos los hombres útiles del Reino, hasta la edad de 60 años.

¿Y servían en la milicia fuera de Navarra?
Nunca; a menos que el Reino lo acordase.

¿Recuerda usted si la ley del servicio militar tuvo alguna vez exacto cumplimiento?
En el año 1793, cuando la guerra con Francia. Durante ella armó Navarra a más de 30.000 hombres.

Hecho semejante no lo llevó a cabo ningún otro país de España. Y sin embargo, tampoco lo consignó España en sus historias.

¿Los Fueros de Navarra alcanzaron siempre el respeto de los Monarcas?
Casi siempre.

¿De modo que actualmente continuarán rigiendo?
No, señor; el Pacto de 1512 fue reformado por otro nuevo Pacto.

El Pacto de 1841
¿Y la reforma resultó ventajosa para Navarra?
Para España fue muy ventajosa; para Navarra muy perjudicial.

¿Cuándo tuvo lugar ese nuevo tratado?
El 16 de agosto de 1841. (Al ser derrotados los carlistas).

¿Y qué sacrificios hizo Navarra en beneficio de España?
En primer lugar cedió sus Cortes, y con ellas la facultad legislativa.

GRANDE fue el sacrificio, porque de hacer buenas o malas leyes se sigue la felicidad o desgracia de los pueblos. ¿Y qué más hizo Navarra en obsequio de España?
Cedió sus Tribunales de Justicia.

¿Cedió más todavía?
Sí, señor; las aduanas y el estanco de tabaco, con cuyos rendimientos pudiera hoy vivir el pueblo navarro libre de toda contribución.

¿Supongo que ya no le quedarían a Navarra derechos que renunciar?
Aún le quedaban, y en lugar de mantener su ley del servicio militar, aceptó la dura carga de las quintas; y en vez de dar al Rey un donativo voluntario, se comprometió a entregar anualmente a España un millón y quinientos mil reales de contribución.

¿Vivamente habría agradecido España tales sacrificios? Ignoro hasta dónde llegó su gratitud; sólo sé que desde aquella fecha no ha cesado de cercenar nuestros mermados Fueros, tachándolos de egoistas.

¿Pero continuará vigente la ley del 41 ?
De derecho sí; pero no de hecho.

¿Qué contrafueros han tenido lugar desde el nuevo Pacto?
Son indecibles.

Indíqueme usted alguno de ellos.
Uno, es el haber aumentado nuestra contribución anual, aproximadamente en tres millones.

¿Y se paga ese aumento?
Aunque es ilegal y aunque el Gobierno debe a Navarra más de treinta millones, se paga.

¿Qué otros contrafueros recuerda usted?
El impuesto de cédulas personales, los sellos del timbre, el papel de multas, el papel sellado exigido en todos los expedientes cuando se cursan fuera de Navarra, las licencias de caza y pesca, el descuento del veinte por ciento sobre propios, el estanco de cerillas, el impuesto sobre viajeros, el de minas, la venta del monte Franco Andía y la suscripción forzosa a la Gaceta Agrícola, impuesta a determinados municipios.

Muchos son tantos contrafueros para realizarlos en tan breve tiempo.
Pues aún queda por mencionar uno de suma importancia, el que se refiere al nombramiento de maestros, antes derecho exclusivo de nuestro Municipios.

¿Y quién los nombra ahora?
El Rector de Zaragoza, un alto empleado del Gobierno.

¿Sabe usted qué objeto se propone el Gobierno al infringir la ley en este punto?
Lo ignoro; tal vez sea el de tener sin gasto suyo personas que le secunden, trasformando el carácter de los navarros.

¿Y en qué derechos se escuda el Gobierno para cometer semejantes arbitrariedades?
Ya nos lo tiene dicho; en el derecho del número, en el de la fuerza. Pues si el Gobierno ha roto la Ley del 41, Navarra puede dar por rescindida esa Ley y tendrá derecho a gozar de los Fueros consignados en el Pacto de 1512.

Bien dice usted; y revivirán nuestras Cortes, tendremos Tribunales de Justicia propios, serán nuestros los rendimientos de aduanas y del estanco del tabaco, nombraremos Maestros amantes de Navarra, no daremos quintas ni contribuciones y sólo entregaremos al Rey de España, como donativo voluntario, la cantidad que juzguemos equitativa.

Himno Foral

Blandid los aceros / a Dios invocad / que vivan los Fueros / navarros gritad / Navarra, patria de héroes, / Tú que supiste ser / en tus empresas fuerte / y a tus deberes fiel / no sufras la coyunda / de vergonzosa ley / ni gimas como esclava / cuando eras Reina ayer. / Blandid los aceros / a Dios invocad / que vivan los Fueros / navarros gritad / Morir es mejor que / humillar en el polvo la frente / perdido el honor.

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