Amaños, criptomonedas y pisos para "hacer diabluras": así cayó Ramón Lázaro, expropietario del CD Tudelano





Por El Cierre Digital: 

"Voy a tocar, cojones, con dinero se soluciona todo. El viernes voy a un piso a hacer diabluras". La frase aparece recogida en una de las conversaciones interceptadas por la Policía Nacional a Ramón Lázaro y resume, según los investigadores, la forma en la que el empresario navarro gestionaba tanto sus negocios como los clubes deportivos que llegaron a estar bajo su control.

El que fuera propietario y máximo dirigente del CD Tudelano y presidente del Ribera Navarra FS quedó este miércoles en libertad provisional tras pasar a disposición judicial, pero lo hizo con una pesada mochila procesal. Deberá comparecer los días 1 y 15 de cada mes ante el juzgado más próximo a su domicilio, tiene prohibida la salida del territorio nacional y ha entregado su pasaporte. La investigación que le afecta, desarrollada por la Policía Nacional con la colaboración de Europol e Interpol, le sitúa en el centro de una presunta trama de amaños deportivos, desvío de fondos, fraude en subvenciones, blanqueo de capitales y delitos contra la Hacienda Pública.

El caso supone el golpe más duro para una figura que durante los últimos años había logrado convertirse en uno de los personajes más controvertidos del deporte navarro. El empresario de Corella desembarcó en el CD Tudelano en 2022 prometiendo rescatar una entidad histórica al borde del colapso económico. Poco después amplió su influencia al fútbol sala con la presidencia del Ribera Navarra. Cuatro años más tarde, los investigadores sostienen que utilizó ambos clubes como una estructura desde la que mover dinero, financiar operaciones privadas e intentar manipular competiciones deportivas.

El teléfono que lo cambió todo para Ramón Lázaro

La pieza clave de la investigación se encuentra en las intervenciones telefónicas autorizadas judicialmente. Durante meses, los agentes monitorizaron las conversaciones de Lázaro y reconstruyeron una actividad frenética alrededor de varios encuentros deportivos.

Uno de los episodios más llamativos se produjo antes de la eliminatoria de ascenso a Primera RFEF que enfrentó al CD Tudelano con el Oviedo Vetusta. Según el auto judicial, Lázaro mantuvo conversaciones con un futbolista de la Gimnástica Segoviana en las que explicaba abiertamente sus intenciones.

"Ya he tocado a dos o tres jugadores", comentó en referencia a futbolistas del conjunto asturiano. Ante la respuesta de su interlocutor, que le sugería que no era necesario llegar tan lejos, Lázaro insistió. "Voy a tocar. Con dinero se soluciona todo". A continuación detalló un supuesto plan para ofrecer 10.000 euros a varios jugadores rivales para que bajaran su rendimiento durante la eliminatoria.

Los investigadores consideran que aquella conversación constituye una prueba relevante de un intento de corrupción deportiva. No fue el único caso.

La Fiscalía documenta también un presunto amaño relacionado con un encuentro de fútbol sala entre Ribera Navarra y Palma Futsal. Según la investigación, se habrían movilizado hasta 100.000 euros a través de intermediarios para influir en jugadores considerados decisivos. El objetivo habría sido favorecer la victoria del conjunto navarro.

Un tercer episodio se refiere a un partido disputado entre el Tudelano y el Ejea en marzo de 2026. El auto sostiene que existió una planificación específica para provocar errores deliberados e incluso acciones que pudieran terminar en goles en propia puerta. Los investigadores hablan de seguimiento individualizado de futbolistas y de instrucciones concretas sobre cómo debía desarrollarse la maniobra.

Una caja única para dos clubes

Más allá de los amaños, la investigación dibuja un sistema económico que habría permitido a Lázaro disponer libremente de fondos pertenecientes a las entidades deportivas.

Según el juez, el empresario gestionaba las cuentas del Tudelano y del Ribera Navarra como si formaran parte de una única caja. Mediante préstamos simulados, devoluciones ficticias y movimientos internos de difícil justificación, habría extraído importantes cantidades de dinero para destinarlas a fines ajenos a la actividad deportiva.

La documentación intervenida apunta a una operativa constante de entradas y salidas de fondos que, según los investigadores, tenía un objetivo claro: utilizar recursos de los clubes para financiar inversiones particulares.

Uno de los aspectos que más llama la atención del auto es el relacionado con la adquisición de inmuebles.

Los investigadores sostienen que en mayo de 2024 se destinó dinero procedente de las entidades deportivas a la compra de una vivienda en Sagunto valorada en 400.000 euros. El inmueble fue inscrito a nombre de su esposa. Posteriormente, en septiembre de 2025, se habría adquirido otra propiedad en Cintruénigo por 394.000 euros utilizando una operativa similar.

La investigación añade un tercer inmueble financiado con alrededor de 80.000 euros procedentes de cuentas vinculadas a los clubes. En total, los agentes consideran acreditada una estrategia destinada a trasladar patrimonio a terceros mientras las entidades deportivas acumulaban dificultades económicas.

El rastro de las criptomonedas

Otra de las patas de la investigación conduce al extranjero. El auto judicial recoge transferencias por valor de 1,43 millones de euros hacia cuentas situadas en Alemania y Reino Unido. Concretamente, se habla de unos 900.000 euros enviados a una cuenta alemana y otros 530.000 euros transferidos al Reino Unido.

Posteriormente, según los investigadores, esos fondos habrían sido convertidos en criptomonedas. La finalidad de la operación habría sido dificultar la trazabilidad del dinero y evitar posibles embargos o controles por parte de la Agencia Tributaria. Durante los registros practicados el pasado 8 de junio, los agentes localizaron documentación, dispositivos electrónicos y claves relacionadas con monederos virtuales.

Precisamente la incautación de ese material es una de las razones por las que el magistrado descarta por ahora riesgo de destrucción de pruebas.

Patrocinios doblados y dinero en efectivo

La investigación incorpora además un mecanismo que los agentes han bautizado como "doblaje de patrocinios". Según el auto, diversos patrocinadores realizaban aportaciones económicas a los clubes bajo la apariencia de contratos de patrocinio. Sin embargo, parte de ese dinero regresaba posteriormente a los propios patrocinadores en efectivo.

La operativa permitía, presuntamente, generar fondos opacos sin reflejo fiscal y disponer de liquidez para distintos fines. Las conversaciones intervenidas muestran cómo Lázaro coordinaba devoluciones de dinero, gestionaba entregas en metálico y organizaba movimientos de fondos fuera de los circuitos ordinarios de control.

La Policía sospecha que una parte de esos recursos terminó financiando tanto los presuntos amaños deportivos como las inversiones inmobiliarias y las operaciones con criptomonedas.

Las subvenciones bajo sospecha

Otro de los aspectos más delicados del caso afecta a las ayudas públicas recibidas por los clubes. La investigación sostiene que subvenciones concedidas al CD Tudelano habrían acabado utilizándose para fines completamente distintos de aquellos para los que fueron otorgadas. El auto cita un ejemplo especialmente significativo: 135.000 euros procedentes de una subvención que, según los investigadores, terminaron destinados a la compra de otro club de fútbol sala.

Ese tipo de movimientos son los que sustentan las acusaciones de fraude en subvenciones y apropiación indebida que pesan sobre el empresario navarro. Además, la investigación incorpora sospechas relacionadas con una operación de venta del CD Tudelano. Los investigadores consideran que existía una estrategia para minimizar el impacto fiscal de la transacción y evitar el pago de determinadas obligaciones tributarias, una cuestión que forma parte de las diligencias abiertas por presuntos delitos contra la Hacienda Pública.

Siete detenidos y un amplio despliegue policial

La operación desarrollada esta semana ha sido una de las más importantes realizadas en Navarra en el ámbito de la corrupción deportiva. Los agentes practicaron tres registros, realizaron requerimientos documentales a asesores financieros y ejecutaron medidas cautelares sobre bienes patrimoniales. También bloquearon inmuebles, vehículos, cuentas bancarias y otros productos financieros.

En total fueron detenidas siete personas. Ramón Lázaro y su madre fueron puestos a disposición judicial. Los otros cinco arrestados, entre ellos su esposa, quedaron en libertad provisional tras declarar ante la Policía Nacional y no fueron conducidos ante el juez.

La causa atribuye a los investigados posibles delitos de organización criminal, corrupción entre particulares, blanqueo de capitales, apropiación indebida agravada, fraude en subvenciones, alzamiento de bienes, falsedad documental, estafa y delitos contra la Hacienda Pública.

La caída de Lázaro pone fin, al menos de momento, a una trayectoria pública construida entre negocios, política y deporte. El empresario ya había protagonizado numerosos episodios controvertidos durante los últimos años. Desde sus intentos frustrados de entrar en la política municipal de Corella hasta los conflictos laborales en empresas de su entorno o los enfrentamientos judiciales derivados de su gestión deportiva.

Sin embargo, ninguna de aquellas polémicas alcanza la dimensión del caso que ahora investiga la Audiencia Nacional y que ha requerido incluso colaboración internacional. Paradójicamente, la operación policial llega cuando Lázaro negociaba simultáneamente la venta del Tudelano, la salida del Ribera Navarra y nuevas operaciones dentro del mundo del fútbol sala.