La jornada de huelga general celebrada ayer en Euskadi y Navarra evidenció la capacidad de movilización de la mayoría sindical vasca, encabezada por ELA y LAB. Miles de personas salieron a las calles de Bilbao, Vitoria, Donostia y Pamplona para reclamar un salario mínimo propio que supere los 1.500 euros, por encima del actual Salario Mínimo Interprofesional estatal. Según ELA, la participación en las movilizaciones alcanzó las 105.000 personas, en una jornada que los convocantes calificaron de “éxito rotundo”, aunque el seguimiento fue desigual según los sectores.
Las manifestaciones, que también se extendieron a localidades como Eibar o Tudela, mostraron un amplio respaldo en ámbitos como la educación y la industria, especialmente en Gipuzkoa, donde numerosas empresas pararon su producción. En cambio, en sectores como la sanidad o la administración pública el impacto fue menor, con cifras de seguimiento más moderadas según datos oficiales. El transporte funcionó con servicios mínimos, aunque con retrasos, y el comercio registró cierres puntuales, en ocasiones vinculados a la acción de piquetes.
Los líderes sindicales, como Mitxel Lakuntza (ELA) e Igor Agirre (LAB), subrayaron que la huelga busca presionar tanto a la patronal como a los gobiernos vasco y navarro para avanzar hacia un salario mínimo propio. Además, reclamaron la transferencia de competencias para fijarlo, actualmente en manos del Estado. En sus discursos, criticaron duramente a los ejecutivos de Imanol Pradales y María Chivite por su postura contraria a esta reivindicación.
