La recuperación del agua potable en Castejón pone fin a una crisis que, más que cerrarse, deja al descubierto problemas de gestión difíciles de obviar. El equipo de gobierno de Unión del Pueblo Navarro ha confirmado que los parámetros sanitarios vuelven a ser correctos, pero el episodio ha evidenciado fallos que van más allá de lo técnico.
No se trata solo de una incidencia puntual, sino del reflejo de un sistema con carencias acumuladas: infraestructuras sin mantenimiento adecuado, como depósitos fuera de servicio o sin limpiar, que han condicionado el funcionamiento de toda la red. Estos problemas no aparecen de forma repentina, sino que responden a una falta de previsión y control sostenida en el tiempo.
A ello se suma la gestión de la información. La reacción institucional, aunque justificada en la cautela, fue percibida como tardía e insuficiente por parte de la ciudadanía. Así lo denunció Izquierda Unida, que criticó tanto el retraso en informar como el uso de canales poco adecuados, como un grupo de Facebook ajeno a la gestión municipal. En una situación que afecta a la salud pública, la rapidez, la claridad y el uso de canales oficiales resultan esenciales.
La alcaldesa Noelia Guerra ha defendido la actuación apelando a la prudencia, pero esta no puede servir de excusa para una comunicación deficiente ni para la falta de anticipación.
